miércoles, 28 de julio de 2010

ALICE in The Nightmare Land

ALICE in The Nightmare Land

Según Ale- Ale- Alejandro :P



CAPÍTULO CINCO


¿Realidad, fantasía o pesadillas?.

NA: Le doy las gracias a mi libro de sinónimos, porque sin el estoy perdido XD
Otra NA: Te lo dedico.



-¡SCRYING!-



***
Cuando abrió los ojos se encontró echa ovillo en el centro de su habitación. Todo estaba en penumbras, salvo un ligero rayo de luna que se colaba a través del ventanal y que descargaba su luz contra un pequeño reloj electrónico que marcaba las 3:00 AM. La misma maldita y puñetera hora que le había arrebatado el sueño durante la última semana. Se levantó con mucha dificultad del suelo, caminando a trompicones a través del recinto, hasta llegar al baño, donde descargó su estómago, como si hubiera tomado un potente vomitivo. Permaneció ahí, con el rostro casi en el fondo de la taza; temblando y sudando como condenada. Cuando las arcadas terminaron, terminó sentada en el frío y blanquecino piso, aún perturbada por las intensas pesadillas -porque eso quería creer que eran - de las noches anteriores.

Blackrabitt, el conejo blanco, la reina roja II. Alexa, Israel, el jurado, las cartas, Max (su eterno y extraño salvador) y Klaus.

Su corazón comenzó a agitarse de nuevo. Trató de sacarse los malos pensamientos y las escalofriantes imágenes de su cabeza, -típicas de un capítulo de la: “Dimensión desconocida”- golpeándose ella misma en la frente, con la palma de su mano, para que de algún modo, sus ideas se acomodaran en sus respectivos lugares. Situación difícil porque nada en su vida había tenido un orden desde que tenía uso de razón; todo se encontraba manchado, sucio y fuera de lugar. Ella misma se sentía desplazada de un mundo real. Así pues, se levantó más por fuerzas, que por ganas, ayudándose del lavamanos. Aún con los músculos entumecidos, pudo abrir las llaves y así mojar un poco su rostro con agua fría del grifo; después se contempló un poco en el espejo y así observar que debajo de sus ojos, comenzaban formarse dos manchas casi violáceas.

<<     Lo que me faltaba, unas lindas y repugnantes ojeras    >>

Que desde luego, eran el resultado de sus increíbles, y calenturientas incursiones dentro de su mundo de pesadillas, en donde ella era el objeto del deseo de todas esas criaturas (que bien podía ser sacadas de alguna película de Tim Burton) y que se peleaban el derecho de gozar de sus favores carnales.

<<    Creo que estar demasiado tiempo en el internet viendo páginas pornográficas, te está atrofiando el cerebro Alice Liddel. Necesitas acción real, con personas reales y no esa clase de estímulos    >>

Terminó echando agua al espejo para limpiarlo un poco, cosa que no logró, el maldito era más viejo que la abuela de su abuela. Haciendo un mohín de resignación dio media vuelta para dirigirse a su cama. Dichosa ella que no pudo apreciar como una mano descarnada con grandes garras, salía del espejo tratando de alcanzarla por su cabello.

Apenas caía en la cuenta que se encontraba de nueva cuenta desnuda y lo más curioso de todo, era que su ropa (con las que se acostaba todas las noches) ya nunca más volvía a formar parte de su guardarropa. “se esfumaban en la nada”. A ese paso, terminaría sin ninguna clase de indumentaria para cuando finalizara el año, sus padres se infartarían (dramatizando de más por supuesto, el dinero no les importaba, pero hacerla sentir menos que nada... sí, y ¡cuánto lo gozaban los muy malditos hijos de puta!) y ella terminaría poniendo cara de estúpida, rogando por un poco más de su generosa caridad. Odiaba no ser dueña de su vida y odiaba esperar unos cuántos años más para ser completamente libre. Pero mientras eso ocurría ella tenía que aguantar el encierro en Blind Lilly Valley. El colegio en sí, no estaba del todo mal. Cuanto más lúgubre y lleno de fantasmas mejor, pero eran algunas personas - Como Klaus y su eterno acoso- lo hacían menos soportable. Suspiró resignada, todavía faltaban algunas horas para que amaneciera. Buscó un pantalón de lana y una playera, se vistió y se metió a la cama a tratar de conciliar el sueño. Pero no lo logró, así que resignada, tomó pluma y cuaderno de hojas blancas y comenzó a dibujar cosas extrañas. Cosas garabateadas que la llevaron a hacer un colage con todos los personajes de sus pesadillas. Nunca había sido una gran dibujante, pero aquello le había quedado excepcional  <<    Demasiado bueno para ser verdad, eres una maldita suertuda    >> parecían tener vida propia y que de un momento saldrían del dibujo, un buen marco sería el toque final; ya le mandaría a hacer uno cuando tuviera día libre.

La alarma del reloj de la mesita de noche sonó. Hora de levantarse, se estiró un poco, se dio una buena ducha, se calzó el uniforme y finalmente, se echó la mochila encima, para dirigirse al área de comedor.

Como fue de esperarse, había sido la primera en llegar, tomó uno de los lugares más alejados y se dispuso tomar sus alimentos. Tan ensimismada estaba que no se dio cuenta que alguien se sentó a su lado y no fue sino hasta que sintió como un aliento frío que susurró su nombre, que pudo salir de su ensoñación.
Corrección.
Salir de su pesadilla.

La dama roja estaba a su lado, sonriéndole con toda la maldad de lo que era capaz, y ella se levantó de un brinco, ocasionando que se echara encima el desayuno. Alice miró a su alrededor; algunos alumnos que ya se habían reunido, la miraron sorprendidos, para más tarde cotillear en voz baja, haciendo comentarios sobre su persona:

-¿Pero qué se podía esperar de alguien como ella? Está completamente loca la pobrecita.
-Es una cara dura.
- Debería estar en un manicomio.
-¿Sabían que habla con los espejos?

Tomó su mochila y salió de ahí, no sin antes hacerles la clásica seña obscena con la mano. No supo cómo, pero cuando detuvo su marcha, se dio cuenta de que se había adentrado un tanto en el bosque. Buscó un lugar donde sentarse, y apresuradamente buscar tomar sus medicamentos de manera nerviosa.

-¡Estoy harta de todo esto! ¡COMPLETAMENTE HARTA! -El eco de su voz retumbó en el ambiente , haciendo eco. Luego se llevó las manos al rostro tratando de contener el llanto. << Ya no sé que parte es real y qué no. De haber sabido que pasaría todo esto, habría puesto más empeño en…. >>

Observó las cicatrices en sus muñecas, mudas testigos de sus múltiples intentos de suicidio; sin embargo, había otras cicatrices que dolían aún más y que se aferraban a seguir existiendo y una de ellas se llamaba Klaus., quien había sido el principal detonador para todos sus desvaríos mentales; él y el gato evanescente que vivía en el espejo y que siempre aparecía en los momentos menos oportunos. Pero si tenía que elegir a cualquiera de los dos, no tenía la menor duda de su elección.
-¡TE ODIO KLAUS LIDDEL!
-Yo por el contrario no puedo dejar de pensar en él.

Una voz detrás de ella que la puso en guardia. Se trataba de Byron. “El chico femenino amante del ballet” que la había tratado como una persona apenas había puesto un pié en el colegio. Su mejor, y hasta el momento único amigo.

- Ah, eres tú Byron- respiró aliviada - Menos mal pensé que se trataba de otra... Persona.
-¿Acaso esperabas a la bruja de Blair?
-Como comediante te morirías de hambre Byron, sábelo de una vez… Un momento, necesito saber si en verdad eres tú y que eres real.
-Y luego porqué te dicen la loca de Valle Blind Lilly.
-¡Idiota!- Alice descargó su mochila contra el en varias ocasiones- Iba a preguntarte cosas que sólo tu sabes de mí, pero es tanta tu idiotez que no vale la pena. Eres tú irremediablemente.
-Tranquilízate ¿quieres? - contestó Byron acomodándose el cabello.
-Pues no me la pones muy fácil… querida.
-Uh, golpe bajo, pero me encanta- sonrió de oreja a oreja, mostrando su dentadura perfecta y blanca- No puedo negar, de donde vengo y hacia dónde voy cherrie.
-Mira Byron, no estoy de humor, así que dime de una buena vez porqué me seguiste hasta aquí. ¿Qué quieres de mi?
-Exactamente de ti…, nada, sin embargo de Klaus si. Y bueno, como tú eres su hermana, pensé que…

Un extraño sentimiento de ¿celos enfermizos? Le recorrieron todo el cuerpo. Desde el dedo gordo del pié, hasta el último cabello de su larga y frondosa cabellera. No podía ser posible que se sintiera de aquella manera y menos por alguien como Klaus. ¿Estaría perdiendo definitivamente la razón?

-Olvídalo, no voy a servirte de Celestina.
-Oh, vamos Alice, sólo introdúceme y yo me encargo de lo demás.
-Lo que te voy a introducir, será otra cosa mucho más dolorosa en tu asqueroso y patético trasero, si no te vas de aquí en éste… mismo… instante.

Alice se sentía molesta consigo misma por sentir aquello. Así que le dio la espalda a Byron, sin hacer caso de sus argumentos, y tomó el camino de regreso al complejo. Ya no tomó clases por lo que restó del día, se encerró en su habitación a tratar de dormir y lamentarse de su desgracia.
***

Había mucho revuelo en el tribunal, la situación se había puesto candente, y ella seguía ahí amarrada sin poder hacer algo para defenderse. Blackrabbit arremetía en contra de ella, y el guapo conejo blanco hacía lo posible por ayudarle a escapar de las garras de la reina roja II. Al parecer, ya el caso lo daba por perdido, (si acaso Klaus osaba abrir su gran bocota) y terminaría siendo la esclava sexual de la reina. Había intentado gritar con todas su fuerzas: ¡SCRYING! -siendo egoísta- y desaparecer definitivamente y para siempre de su horrenda pesadilla, aunque murieran los demás, pero… ¿Y si no morían? Después de todo era una simple pesadilla.

<<    ¿Dónde estás Max?    >>

Lo que vino después, paso como en cámara lenta. Klaus finalmente era llamado al estrado. Con paso decidido, con elegancia y porte, sin dejar de mirarla desdeñosamente desde aquel lugar “privilegiado” y desde donde descargaría toda su cizaña, para hundirla definitivamente y de una vez por todas.

<<    Ahora verás “hermanita” de lo que soy capaz. Tuviste una oportunidad en bandeja de plata y me despreciaste, ahora sufre las consecuencias maldita.    >>

A Klaus le fue acercada una copa con abundante líquido espumoso, para que refrescara su garganta. Se le trataba como un rey, y algo dentro de la mente de Alice grito: TRAICION.

Klaus se había vendido única y exclusivamente por no haber accedido a sus bajas pasiones ¿acaso podía ser todavía más ruin? Su hermano no tenía la mas mínima idea de lo que hacía. Klaus estaba equivocando el rumbo de las cosas y por tratar de hacerle ver su suerte, el también pagaría las consecuencias. Alice no necesitaba ser una adivina para saberlo. En “ese tribunal” nadie era inocente de nada y todos eran culpables; si así lo decidía la reina. Ella sólo se dedicaba a observar ya aplaudir, disfrutando de aquel espectáculo barato, acompañada del gato evanescente, que descansaba dócilmente sobre sus rodillas, enseñando esa larga y filosa hilera de dientes.

<<<   Maldito gato, si al menos pudiera ponerte las manos encima… te quitaría lenta y dolorosamente la piel con un escalpelo y luego te echaría a un costal lleno de sal, para que te cocieras en carne viva    >>

Klaus se levantó con mucha elegancia del asiento y se fue aproximando lenta y pausadamente hasta Alice, quien sólo atinaba a regalarle la peor de sus miradas. Sin embargo su hermano la conocía más de lo que ella podía imaginar; era como un libro abierto para él y no podía hacer nada al respecto.

-Querida hermanita - susurró a su oído haciendo que cada por de su piel respondiera de manera instintiva- Me voy a cobrar muy caro un par de cosas. Voy a hacer que llores lágrimas de sangre y gozaré viéndote humillada. Cada desprecio tuyo se convertirá en el mayor de los infiernos - tomándola por sorpresa de su espesa melena, la obligó a mirarlo a los ojos - Las cosas van a regresar a su justo orden desde éste momento

Klaus le sonrió con malicia, a escasos centímetros de su rostro. ¡Dioses! aún así era endemoniadamente bello, como un muñeco de porcelana fina. Simplemente perfecto, único e irrepetible. Con Klaus no había mitades, o lo amabas, o terminabas odiándolo. El problema radicaba en que ella parecía odiarlo… parecía.

<<    Te odio Klaus, necesito odiarte con todas mis fuerzas    >>

-Puedo sentir tu confusión y el deseo reprimido en cada célula de tu cuerpo - Klaus arremetió de manera violenta, haciéndola levantar de la silla aún con el cabello sujetado- Así que en éste mismo momento te vamos a ayudar a aclarar tus ideas, mi pequeño cervatillo salvaje.

Le dolía como el carajo, sentía que en cualquier momento se le desprendería el cuero cabelludo y la sangre comenzaría fluir lenta, angustiosa y placenteramente . Era una clase diferente de dolor, aún mejor que el de las heridas en sus muslos interiores. “El dolor del sometimiento” del débil ante el fuerte; el de la presa ante el poderoso cazador. Dolía si, ¡pero se gozaba tanto! Casi tan fuerte como la más peligrosa de las drogas… ¡No! ninguna droga podía comparársele, no había ninguna cosa en el mundo capaz de producir tal placer insano.

Antes que pudiera hacer cualquier cosa, sus rodillas chocaron contra el suelo. Abatida y sin posibilidad de levantar la mirada , se vio rodeada por todos aquellos seres extraños, que se burlaban sin piedad. La luz se fue volviendo cada vez más tenue, hasta convertirse en una pequeña llama que flotaba en el centro; y de pronto el silencio… Ése extraño silencio que dice más que mil palabras. Alice había pasado muchos ratos de soledad; ¡Seis largos y tortuosos años para acostumbrarse a ver su sombra reflejada en la pared!, pero el sentimiento de vacío que experimentaba era nuevo, y el no saber cómo actuar la estaba convirtiendo en una indefensa criatura, encerrada dentro de su propio cuento de pesadillas.

La música de circo comenzó, y una luz provenida de algún lugar dentro de la oscuridad, descargó su rayo en un espejo de cuerpo entero que apareció como por arte de magia; del otro lado, se encontraba una silueta, hasta el momento difusa, pero que al pasar los segundos, fue tomando su justa medida. La medida de Byron para ser exactos. Detrás de él, apareció una figura más: La del director del colegio.

¡Alice quiso gritar y advertirle! Pero fue demasiado tarde, El chico fue empujado bruscamente, hacia el interior de lo que fuese ése inmundo lugar.

<<   ¡Por todos los dioses, no… !   >>

-¿Alice? -Byron estaba extremadamente confuso, sin dar crédito a lo que veía- ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? ¿Qué es éste lugar?

La chica intentó sacar fuerzas de su flaqueza. Levantarse e ir hacia él y escapar los dos juntos, pero no pudo. Una fuerza extraña la mantuvo anclada al piso y un gran parche color rojo apareció en su boca impidiéndole hablar. La risa de la reina retumbó por todos lados, haciendo un molesto eco.

-¿Esto es una especie de broma verdad?- continuó Byron - Ya sé, estás molesta por lo que te dije de tu hermano. ¡Vamos no puede ser tan malo que tu hermano me traiga loco! Si es el caso, entonces tendrías que estar molesta con todo el colegio. Alice.. En serio me estás asustando. ¿Por qué no te levantas y me dices que ocurre?
-Yo puedo aclararte todas tus dudas Byron. -otro reflector apuntó a Klaus, quien miró al recién llegado de arriba abajo, con una sonrisa lasciva reflejada en sus labios-. Todo tiene una explicación y es muy sencilla. Mi querida Alice aquí presente, me ha dicho que tu sientes… afección por mi persona. ¿Estoy en lo correcto?

<<    Corre Byron, corre    >>

Klaus fue acercándose hasta Byron y éste a su vez comenzó a tragar saliva por el nerviosismo. El hermanito imponía y era la primera vez que le dirigía la palabra de manera directa. Ahora podría sentirse uno de los pocos afortunados. No siempre se podía correr con tal suerte. Al fin podría contar una verdadera historia que no rayara en lo absurdo (y sin terminar con la cabeza dentro de un apestoso retrete). Así que armándose de valor -pues quizás no volviera tener tal oportunidad- se aclaró la garganta y seguro de sí mismo respondió a Klaus:

-Así es - las piernas querían doblarse, el corazón parecía desbordarse, su pulso acelerado- Tú… Siempre me has parecido un chico muy atractivo. Klaus… Me gustas mucho. Eres como un sueño hecho realidad.

<<   Cállate Byron, cállate maldita sea    >>

Alice moría de la angustia, sin poder hacer nada.

La música de circo terminó y los tambores anunciando el acto más importante de la noche, comenzaron a tocar su música infernal; como si el hombre bala estuviera a punto de atravesar la carpa de lado a lado. La gente de “mundo pesadilla“ (que aún se mantenía oculta en la oscuridad) comenzó a reír a carcajadas y a aplaudir como desquiciada.

-Soy el sueño para cualquier persona que se jacte de tener intactas sus facultades mentales- observó de reojo a Alice- Soy tan inalcanzable como yo así lo desee, pero… Hoy me siento complaciente. Y si te portas bien, esos sueños reprimidos que has tenido por años, quizás se conviertan en una realidad; después de todo, creo que eres la clase de chico que puede complacerme tal y como a mí me gusta… sin ninguna clase de restricciones, ni pudor.

<<    Eres un grandísimo hijo de puta    >>

-Reprime tus comentarios fuera de lugar Alice. Aquí, de éste otro lado del espejo, puedo leer tus pensamientos.- Klaus le regaló una mirada fulminante- Sé todo lo que pasa por tu pervertida cabecita… Todo. Y ahora Byron, ven acércate un poco más, donde yo pueda verte.

Klaus estiró su brazo. Byron parecía una marioneta manejada por el deseo, ahora estaba seguro de que haría cualquier cosa, con tal de conseguir los favores de aquel Dios con cara de ángel. Como un autómata se fue acercando sin apartar su vista de aquellos ojos de azul intenso; lo tenían completamente hechizado, perdido, maniatado, imposibilitado para actuar con cordura.

Rompiendo todos sus esquemas, terminó para alcanzar la mano que le ofrecían, y al momento de hacer contacto sintió como si miles de bombas estallaran dentro de su cuerpo. La llama del deseo estaba viva y quemándole las entrañas. El corazón bombeaba a un ritmo acelerado y su razonamiento, cordura u lo que fuese; perdido para siempre. Klaus sonrió triunfante, atrajo a Byron hacia su persona, y lo rodeó con sus brazos.
-Ahora eres mío.

Alice no podía creerlo ¡Simplemente no podía! Su hermano se iba a salir con la suya; lastimaría a Byron sólo por tratar de darle ¿celos?

Celos.
Celos.
Celos.

Klaus tomó la barbilla de Byron y lo besó con ferocidad, envolviendo sus labios de manera desesperada, casi al grado de hacerlos sangrar. A pesar de contar con solo diecisiete años, era todo un experto en el arte de la seducción y sabía envolver con sus besos y caricias. Y después del beso apasionado; atacó el cuello con su lengua, dándole a su vez pequeños mordiscos aquí y allá, sólo para “marcar” un poco su territorio, mientras sus manos iban a posarse justo a su trasero. Byron respondió con la misma intensidad, sacándole la camisa, para acariciar su espalda. Pero Klaus tenía otros planes; obligó a Byron a darle la espalda y que Alice lo tuviera justo en frente. Quería que ella fuese una muda testigo del inmenso placer reflejado en el rostro de su compañero.

-Tú podrías estar en lugar suyo, sólo es cuestión de tomar la decisión correcta.

Entonces su mano se metió justo adentro de los pantaloncillos, mientras con la otra iba desabotonando lentamente el saco escolar y su boca atacaba la oreja izquierda de Byron, que pasó un brazo por detrás de la cabeza de Klaus para tener un mayor contacto, mientras se mordía los labios evitando soltar algún sonido “extraño”, sin embargo, cuando Klaus comenzó a masturbarlo, no pudo más e irremediablemente gimió y suspiró; suspiró y gimió en repetidas ocasiones deseando que el tiempo dejara de correr y se estancara en ése instante.

Alice no pudo hacer otra cosa más que desviar la mirada ¡no podía contemplar aquel espectáculo! Aunque… no podía ser ajena a los susurros y a los gemidos de Byron. ¡Genial! ¿Ahora se estaba convirtiendo en una Voyerista?

Pero Klaus gozaba viéndola retorcerse por el dolor, los celos y la envidia. Así que el siguiente movimiento fue poner a Klaus a la altura de su cintura y que su “amigo” le bajara lentamente el cierre del pantalón. Una carretada de aplausos volvió a romper el silencio, tal pareciera, que todos los habitantes de aquel extraño mundo estaban deseosos de que aquel acto se volviera un poco más atrevido y dadas las circunstancias, Klaus los iba a complacer.


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6 comentarios:

  1. ok,ACABE...
    de leerlo.
    XD
    dios mio
    ¿hace calor aca?
    XD
    es GENIAL
    <3
    me encanto.YA ERA HORA!

    gracias por esta pequeña obra de arte.uuuh,la chica que va a tomar el capitulo 6,mas vale que le guste el Yaoi,xq tiene q retormar donde vos dejaste e____-e

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  2. awww, gracias *:* me esforzé, en serio que si....

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  3. OHHHHH!
    Quedó demasiado genial ^^
    Me encantó =)
    Alexxx, soy tu fan XD
    Jeje, ya decía que la historia le faltaba ese algo picante con Byron, y esto ha superado mis expectativas!!!

    Besos ^^

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  4. Gracias Anairo =D qué bueno que te gustó *:* fué un placer haber participado (:

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  5. WAAAAAAAAAAAAAAA DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS DIOS!!!!!!!!!!!!!!
    Madre del amor hermoso, esta historia es taaaaaaaan genial *------*
    He empezado hará.... ¿Una hora? y no he podido parar hasta llegar aquí!!!!!!!!
    Vale, vale, ya me calmo, pero es que me ha encantado tanto como lo estais haciendo, que ahora mismo voy a comentar en el resto de blogs xDD

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  6. Wuauuu qué bien escribes
    Gran capítulo ^^
    Saludos!!!

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